El Casamiento

Ihaleakala Hew Len, PH.D.
Traducción Andrea Mussini

Juan visualiza el texto de su trabajo en el monitor de la computadora mientras tipea. Un mensaje aparece diciéndole que tiene un error de ortografía. Borra el error y efectúa la corrección. Nadie espera que él grite o culpe al monitor por el error.

Pedro no ha querido ir a la escuela durante varios días. Esto no es frecuente en él. Siempre se levanta y se viste solo. “El transporte estará aquí en unos pocos minutos”, le recuerda la madre -“necesitas estar listo”. Le ha hablado pero todavía no sabe qué le ocurre. Piensa hablar con la maestra. Su reacción es típica de los padres en esas situaciones. Nadie esperaría de ella que mire en su interior para encontrar la fuente del problema y su solución.

Bill, que tiene cuarenta años, tiene un dolor crónico severo en la baja espalda. Es un cliente voluntario en un programa de entrenamiento para terapistas. “¿Cuánto tiempo ha tenido ese dolor?”, pregunta un terapeuta. “¿Cuándo comenzó?”, pregunta otro. “¿Ha estado experimentando tensión últimamente?”, sigue otra pregunta. Luego, de la nada surge una pregunta inesperada. “¿Qué me ocurre en mi interior que se muestra como el problema en la espalda de Bill?” “¿Quién es el que se hace el  sabio?”, pregunta el instructor sospechosamente.

La responsabilidad total, como el dinero creciendo en los árboles, nunca ocurre. No ocurre nunca en la faz de la tierra, ni en las relaciones, ni en las unidades familiares, ni en los lugares de trabajo, ni en los negocios, ni en los gobiernos locales, estatales y nacionales, ni en las comunidades religiosas y ciertamente tampoco en los lugares terapéuticos. No existe. Desafortunadamente, problemas, enfermedades y aún la muerte son el resultado.

Hay un modo, no obstante, para salir de los problemas y las enfermedades para cualquier individuo dispuesto a ser 100% responsable de crear su vida así como es momento a momento. En el proceso sanador hawaiano antiguo de Ho’ oponopono, el inidividuo le pide al Amor que rectifique los errores en su interior. “Lo siento: por favor perdona lo que está ocurriendo en mi interior que se manifiesta en este problema”. La responsabilidad del Amor es entonces trasmutar los errores en su interior que se manifiestan como el problema. El Amor hace esto borrando y corrigiendo, como en ejemplo de Juan, en la computadora de la mente.

Si la madre de Pedro pide, el Amor borrará los errores de su mente que se manifiestan como el problema del hijo. En su trabajo, los terapistas  pueden pedirle al Amor que cancele errores en sus mentes que muestran los errores en sus pacientes. En el casamiento de total responsabilidad con el Amor, los problemas se resuelven, la salud se restablece y la vida se renueva. Esto se evoca líricamente en el soneto de Shakespeare CXLVI

“Vive, alma, a expensas de tu servidor;

“Vive, alma, a expensas de tu servidor;
que aumenten sus fatigas tu tesoro;
y cambia horas de espuma por divinas.
Sé rica adentro en vez de serlo afuera.

Devora tú a la muerte y no la nutras,
pues si ella muere no podrás morir.”

William Shakespeare

Traducido por Manuel Mujica Láinez

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